viernes, 3 de septiembre de 2010

Miguel Llambay enfrenta otro juicio por haber golpeado a una persona con una botella


Viedma .- Esta vez las audiencias se realizan en la Sala B de la Cámara en lo Criminal de Viedma. En la primera jornada de testimoniales el imputado se abstuvo de declrar. Pasaron cinco testigos que contaron cómo sucedieron los hechos.

Se complica la situación judicial del comerciante viedmense Miguel Ángel Llambay por un segundo juicio por lesiones graves en menos de 15 días. En este proceso se le imputa haber golpeado en la cabeza con una botella de champagne al joven Antonio Alegre, dentro de una confitería, en la madrugada del 23 de diciembre de 2007.
La semana pasada Llambay (35) fue condenado a tres años de prisión por herir con un arma blanca a otro hombre, en una pelea a la salida de un boliche.
En este nuevo juicio no sólo se complica su situación por aquel antecedente sino que además, en la audiencia de ayer, Alegre señaló que luego del botellazo su salud se vio deteriorada y que comenzó a sufrir ataques epilépticos. De ser corroborada esa situación, las lesiones dejarían de ser "graves" y podrían calificarse como "gravísimas", aumentando la eventual pena hasta un máximo de 10 años de prisión.
Ante esta nueva circunstancia los jueces Juan Pablo Estrabou, Jorge Bustamente y Francisco Cerdera decidieron convocar al neurólogo Mario Leiva, quien diagnosticó y atiende a Alegre desde que comenzó con los síntomas epilépticos, y el juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes 13.
Llambay se abstuvo de declarar en la audiencia de ayer, por la que pasaron cinco testigos.
Jorge Formigo fue el que más detalles aportó. Recordó que aquella madrugada llegó a la confitería "Códigos" con un grupo de amigos y se encontró a Alegre sentado en la barra. Dijo que se acercó a saludarlo y que cuando regresaba a su lugar escuchó un fuerte ruido de vidrios. Al voltearse, observó que la gente se separaba dejando al descubierto que Alegre había caído al piso. Fue en su ayuda y al llegar él advirtió que Llambay se acercaba sosteniendo lo que le quedaba de la botella partida. "Te zarpaste, ¿cómo le vas a pegar de esa manera?", afirmó el testigo que le dijo al imputado.
"No es la primera vez que salgo" fue, según Formigo, la respuesta del imputado. El testigo relató que otros sacaron del lugar a Llambay y que ellos hicieron lo propio con Alegre, quien no quiso ir al hospital sino a su casa, en el barrio Lavalle. Agregó que al preguntarle a su amigo por qué le habían pegado, el joven respondió: "me pegó de onda". El testigo interpretó la respuesta como que Alegre "no había hecho nada" para que le pegaran.
El resto de los testigos sólo vio que el personal de seguridad retiró a Llambay y que la gente se apartó del sector donde cayó Alegre. Uno de ellos recordó que vio al imputado llamando por celular "como desesperado".
El propietario del local, Daniel Arias, señaló que en ese momento se encontraba en la caja y que no vio nada, ni siquiera que hayan quedado vidrios esparcidos. Tampoco recordó si prohibió tras el episodio la entrada a Llambay, decisión que luego confirmó el empleado Oscar Torno.

Fuente: Diario Río Negro

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